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Existen
tres razones fundamentales para trasplantar una orquídea
sana:
a) El substrato tiene más de dos años
y se ha degradado.
Los substratos a base de materia orgánica (cortezas,
fibra de coco, esfagno, Etc.) tienden a compactarse
y a acidificarse con el tiempo.
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Al
suceder esto, la aireación del mismo
disminuye e, inversamente, la capacidad de
retención de líquido aumenta.
Esta situación puede ser peligrosa
para las raíces que, sofocadas y constantemente
mojadas pueden pudrirse perjudicando en poco
tiempo la salud de nuestra orquídea.
En los substratos inorgánicos (perlita,
arcilla expandida, lapilli, Etc.), si bien
no se descomponen, puede llegar a producirse
una acumulación de sales también
perjudicial para las raíces. En el
caso concreto de la perlita, por su débil
estructura, ésta puede disgregarse
con el tiempo y acabar compactándose.
b)
El tiesto se queda pequeño y el nuevo
pseudobulbo crecerá en el aire.
Esta situación sólo afecta a
las orquídeas de crecimiento simpodial
(Fig.1): Cattleya, Oncidium,
Miltonia, Brassia, Coelogyne,
Etc. Si bien no es del todo grave y en efecto
hay orquídeas como Laelia lobata
que no florecerán hasta que "cuelguen"
fuera del tiesto, es recomendable
trasplantar, así las raíces
nuevas crecen dentro del substrato y la
planta
tendrá un aspecto más
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Figura
1: Crecimiento simpodial.
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ordenado. Siendo esta última razón fundamental
en caso de falta de espacio, problema común
a casi todos los aficionados a las orquídeas.
Las
orquídeas de crecimiento monopodial (Fig.2)
como Phalaenopsis, Vanda, Angraecum,
etc. no se ven afectadas por esta segunda razón
puesto que crecen siempre "hacia arriba".
Además, la situación de tiesto pequeño
suele darse al mismo tiempo que el substrato se compacta.
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Figura
2: Crecimiento monopodial.
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c)
También es motivo de trasplantar el
que la planta enferme o sea atacada por insectos
que anidan en el substrato. En este caso se
debe actuar inmediatamente.
La mejor época del año para
trasplantar a la mayoría de las orquídeas
es la primavera puesto que coincide con el
comienzo del período vegetativo, a
la vez que podemos estar seguros de que nuestra
orquídea dispondrá de unos cuantos
meses de buen tiempo para recuperarse.
En todo caso es conveniente hacerlo en cuanto
veamos que la actividad de las raíces
comienza.
El
procedimiento es simple y podría resumirse
en estos siete pasos:
1-
Preparamos el substrato que vamos a utilizar.
Existen numerosas posibilidades para su constitución
que dependen de nuestras condiciones de cultivo.
También se puede utilizar un sustrato
comercial para orquídeas (Fig.3).
Es conveniente
remojarlo durante unas horas
y luego escurrirlo (se puede hacer
con la ayuda de un colador)
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para
que sólo esté húmedo cuando
lo utilicemos. Para mayor seguridad
y si lo deseamos, se pueden agregar unas gotas
de algún desinfectante como Physan al agua
de remojo. También preparamos material
de drenaje que puede estar constituido de piedras
redondas más o menos grandes o de cubos
de poliestireno expandido. También podemos
utilizar trozos de tiesto de terracota previamente
desinfectados. |
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Figura
3: Diferentes materiales para la composición
del sustrato.
1-Carbón
vegetal; 2-Osmunda regalis; 3-Perlita; 4-Cortezas
de grado fino; 5-Musgo de esfagno; 6-Corteza
de meranti; 7-Corcho picado;
8-Fibra de turba; 9-Cortezas de grado medio.
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2-
Tomamos el tiesto con nuestra orquídea
y, si es de plástico, apretamos suavemente
los costados para soltar las raíces
(Fig. 4).
Si
el tiesto es de terracota se puede pasar un
cuchillo (que habremos antes desinfectado
con alcohol y pasado por fuego) todo alrededor
para desprender las raíces adheridas
como si de una tarta se tratase.
En
ocasiones es necesario romperlo con cuidado
de no
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lastimar la orquídea.Tiramos suavemente de
la planta para liberarla del tiesto.
El
regar antes de esta operación puede ayudar
a que las raíces se vuelvan más flexibles
y
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corran,
por consiguiente, menos riesgo de romperse.
3- Con delicadeza eliminamos la mayor
cantidad posible de substrato antiguo de entre
las raíces de nuestra orquídea
(Fig.5).
Podemos
ayudarnos haciéndolo bajo el chorro de
agua templada (muy útil cuando se trabaja
con musgo de esfagno).
Con unas tijeras esterilizadas al fuego cortamos
todas las raíces muertas teniendo sumo
cuidado de no dañar las que estén
sanas. También se pueden eliminar pseudobulbos
traseros que ya estén secos.
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Figura
4: Apretamos el tiesto para soltar las raíces.
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4-
Una vez limpia podemos, si lo consideramos necesario,
sumergir la planta en una solución fungicida
o desinfectante. Esto es necesario sobre todo si se
sospecha de alguna enfermedad o si existen heridas
abiertas.
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Figura
5: Eliminando la mayoría el sustrato
viejo de las raíces.
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En
todo caso si está muy mojada, es conveniente
dejar secar la planta un rato sobre una hoja
de periódico. No obstante es mejor que
las raíces estén húmedas
porque son más flexibles, no chorreando
agua.
5-
Escogemos un tiesto, nuevo o desinfectado, que
puede ser del mismo tamaño que el anterior
en el caso de las orquídeas monopodiales
(Phalaenopsis, Vanda, Ascocentrum,
etc.) o unos dos números más grandes
en el caso de las simpodiales. De esta manera
la planta tendrá sitio para crecer dos
años dentro del tiesto nuevo. Puede ser
de plástico o de terracota dependiendo
esto de nuestras preferencias, clima y modo
de cultivo.
Colocamos material de drenaje en el mismo hasta
una altura de un tercio más o menos.
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6-
Ubicamos la planta en el nuevo tiesto:
En
el caso de orquídeas de crecimiento monopodial
podemos colocarla en el centro del tiesto (fig.
6) cuidando que el cuello quede a la misma altura
a la que estaba originalmente. Si las raíces
son muy largas, se puede tomar la planta, colocar
la punta de las mismas dentro del tiesto y luego,
como si atornillásemos, giramos el tiesto
y la orquídea en direcciones opuestas
y vamos acercando la planta al tiesto. Esto
debe hacerse
con las raíces
húmedas
para que no se rompan.
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Figura
6: Ubicar una planta monopodial en el tiesto.
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| Las
orquídeas simpodiales se ubican de modo que el
pseudobulbo más antiguo esté en contacto
con el borde del tiesto y que el nuevo crecimiento tenga
el sitio que necesitará
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Figura
6: Ubicar una planta simpodial en el tiesto.
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para
desarrollarse (fig.7).
También
es importante que el rizoma esté justo
sobre la superficie del substrato, apoyado
en él.
7-
Rellenamos con substrato cuidando que no queden
demasiadas bolsas de aire y también que
no compactamos demasiado. Lo mejor es ir echándolo
de a poco y dar siempre golpecitos suaves a
los costados del tiesto. También ayuda
golpear levemente el tiesto contra la mesa de
trabajo así ayudamos a que el medio de
cultivo caiga de forma más pareja y rellene
todos los intersticios.
Debemos
también cuidar que la planta no pierda
la posición que deseamos que tenga. Necesita
de un poco de práctica pero se adquiere
rápidamente.
Al
final, podemos fijar la planta en su sitio mediante
un tutor o, en el caso de Cattleyas muy
grandes puede ayudar fijar el rizoma con unos
alambres en "U" invertida que clavaremos
en el substrato.
Una
vez que hemos terminado, devolvemos la planta
a su sitio original o, si hemos cortado muchas
raíces la podemos colocar un poco a la
sombra para que no se deshidrate hasta que se
recupere.
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Es conveniente no regar inmediatamente después
del trasplante. Normalmente se deja la planta sin
regar durante unas dos semanas lo que evitará
la propagación de infecciones en el caso de
heridas abiertas y a la vez estimulará el crecimiento
de las nuevas raíces buscando agua.
Deberemos cuidar que la humedad relativa sea suficientemente
alta para que nuestra orquídea se recupere
lo antes posible.
S.T.
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