Grupo Orquideófilo Canarias

 


Las flores de las orquídeas

Breve descripción de sus partes

Texto e ilustraciones: Sergio Teodosio
 

 

Además de constituir la familia más grande de las plantas de flor con más de 20.000 especies reconocidas, las orquídeas poseen también una increíble diversidad en lo que a la forma de sus flores se refiere.
 

Existen desde flores diminutas, de sólo unos milímetros de diámetro hasta flores enormes como son por ejemplo las de Cattleya warscewiczii que pueden en algunos ejemplares sobrepasar los 20 cm.

Algunas de ellas están construidas de una manera más o menos simple mientras que otras presentan formas exóticas y grotescas como es el caso de algunos Bulbophyllum spp. o el de Dendrobium spectabile.

También existen flores de ciertos géneros como Catasetum spp. o Coryanthes spp. que presentan formas complejísimas.

Sin embargo, pese a las grandes diferencias florales que existen a primera vista, se podría decir que la apariencia extraña se trata más o menos de un “disfraz” y que en verdad su construcción es, con las consabidas excepciones, bastante similar en la mayoría de los

  
Cattleya aclandiae, dibujado por S.T.

géneros. Lo que varía en general es la forma de los distintos segmentos florales, manteniéndose un patrón de estructura básica.Una de las cosas que más llama la atención es que, a diferencia de sus parientes cercanas las azucenas (Lillium spp.), las flores de las orquídeas solamente poseen un eje de simetría que las divide en dos mitades iguales.

El perianto (o corola) está formado por seis segmentos ordenados en dos círculos concéntricos, cada uno de ellos formado por tres elementos. En el círculo exterior se encuentran los sépalos y en el interior los pétalos de los cuales podemos diferenciar el central que es por lo general más grande y diferente en estructura y color de los otros dos y que se llama labelo.

Sin dudas, la característica más distintiva de las flores de las orquídeas es que en ellas los órganos sexuales masculinos y femeninos se encuentran fundidos o semi-fundidos para formar una estructura llamada columna.

Vamos a continuación a describir brevemente cada una de estas partes, comenzando de afuera hacia adentro y señalando en cada caso algunas de las diferencias estructurales más comunes que encontramos en los distintos géneros.

Los sépalos:

Como ya hemos mencionado, los sépalos forman el círculo más exterior en la flor de una orquídea y sirven de cáliz siendo ellos los que vemos en el exterior de un botón floral. Éstos pueden ser similares o completamente distintos a los pétalos en lo que a forma y tamaño se refiere.

En algunos casos son más grandes que los pétalos pero en la gran mayoría de las

Phalaenopsis aphrodite, dibujado por S.T.
   orquídeas es el opuesto.

Su color es por lo general verdoso aunque en numerosos casos están coloreados de forma similar a los pétalos o incluso ser de colores más vistosos que ellos.

Los sépalos pueden también ser similares o distintos entre si, a veces, los laterales están total o parcialmente soldados el uno al otro como sucede en las flores de Oncidium spp. o de Paphiopedilum spp. En algunos géneros, el sépalo superior forma un espolón como es el caso en Disa spp.; en otros, son los sépalos laterales los que forman esta estructura, por ejemplo en Comparettia spp.

 
Los pétalos

Los pétalos laterales pueden ser de formas y tamaños muy variados, en muy pocos casos son más grandes que el labelo, a veces son iguales a los sépalos y también en contadas ocasiones son más pequeños que éstos o están completamente reducidos. 

  Su forma puede ser muy curiosa y estar retorcidos como tirabuzón como en Dendrobium lasianthera o Den. gouldii, o ser como en el caso de algunos Paphiopedilum spp. de forma de hilo y extremadamente largos con el récord en Paphiopedilum sanderianum, en el que se han llegado a medir pétalos de casi 1 m. de longitud. A veces presentan estructuras curiosas al fundirse total o parcialmente con los sépalos.

 
El labelo

Sin dudas el labelo es, en la mayor parte de los casos, el elemento más llamativo de la flor de una orquídea. En él parecería que la naturaleza ha dado rienda suelta a su imaginación y creatividad pues es tal la cantidad de formas y colores que no tienen par en el reino vegetal.

Labelos, dibujado por S.T.
  Es esta parte de la flor la que más frecuentemente tiene la función de actuar como atractivo o indicador para el polinizador o servir como pista de aterrizaje. El labelo puede ser entero o estar dividido en varios lóbulos, por lo general encontramos dos lóbulos laterales menos desarrollados y un lóbulo medio que puede a su vez estar dividido por la mitad.
Sus bordes pueden presentarse fimbriados, dentados, rizados o lisos.

Por lo general su forma es cóncava, pero puede también tener forma de “saco”, “zapato” (como en Paphiopedilum spp. y Phragmipedium spp.), o “cubo” (como en Coryanthes spp.). También en muchas especies se alarga hacia atrás formando un espolón que en algunos casos puede ser muy largo (quizás el más famoso sea el de Angraecum sesquipedale con más de 20 cm. de longitud ).

 

En algunos géneros encontramos labelos que presentan una cierta movilidad, con mecanismos de trampa que se cierran cuando el insecto se posa en ellos y lo mantienen encerrado durante un cierto tiempo para asegurar la polinización.Cuando la estructura del labelo es muy compleja se lo divide en tres partes: el hipochilo (parte inferior), el mesochilo y el epichilo. Los dos primeros suelen ser de textura carnosa y estar articulados entre si, mientras que el tercero tiene más la textura de un pétalo.

En su parte media, el labelo puede presentar diversas excrecencias que en muchos casos hacen que su aspecto sea extraordinario. Encontramos callosidades como por ejemplo en Oncidium spp. (Onkos=callosidad), laminillas como en Blettilla spp., y estructuras que podrían recordar a agallas o branquias.

  
Coryanthes (labelo)

 
La columna
:

Como hemos dicho más arriba, la columna o ginostemo resulta de la fusión total o parcial de los órganos florales destinados a la reproducción. En algunos géneros como Cypripedium spp. o Spiranthes spp. esta fusión es parcial, mientras que en la mayoría de las orquídeas la fusión es total.

La posición de la columna respecto al eje de la flor suele ser una prolongación del ovario, (este último es inferior en el caso de las orquídeas y se encuentra “detrás” de la flor). Por lo tanto, en muchas ocasiones, la columna es la parte que más sobresale de la flor si la observamos de perfil.

En el caso de géneros como Paphiopedilum spp. se habla más de una placa que de columna pues es de esa manera que están fundidos los órganos reproductores.
 

Polinios, dibujado por S.T.
  Se puede observar, en la constitución de la columna, los restos de lo que originalmente eran dos de los estambres, restos que están en la parte superior de la misma terminando en la antera (que cubre los polinios), mientras que en la parte inferior encontramos el estigma que posee substancias pegajosas que sirven para fijar los polinios y así asegurar la llegada del polen al ovario.
 
En numerosas orquídeas, lo que originalmente eran dos de los estambres restantes, están fundidos a los lados de la columna formando “orejas” a cada lado de la cavidad estigmática. Éstas pueden ser pequeñas en géneros como Miltonia o presentar formas
Columnas, dibujado por S.T.
 

muy extrañas como en Psichopsiella spp. Los estambres restantes han pasado a formar tejidos interiores como el rostellum. Debajo de la antera (que suele tener forma de casquete) se encuentran los polinios, que son masas de polen compactadas y que se presentan en número de dos, cuatro, u ocho. Para asegurar su adherencia al polinizador están unidas por medio de estructuras filamentosas llamadas caudícula a una superficie pegajosa llamada viscidio. Algunas orquídeas presentan además otra estructura llamada estípite que une los polinios al viscidium.

El conjunto que forman polinios, caudícula, estípites (cuando está presente) y viscidio se llama polinario.

Un tejido llamado rostellum separa la cavidad estigmática de la antera, evitando así la auto polinización, aunque se conocen varios casos como son los de algunos ejemplares de Cattleya aurantiaca o Spathoglottis plicata en los cuales muchas veces el rostellum se pudre (debido a temperaturas demasiado altas o a una tendencia genética) dentro del botón floral, dando como resultado una flor que no se abre pero que forma una cápsula pues se ha autofecundado.

 
Sin dudas habría muchísimo más para decir sobre el tema y (desafortunadamente para mucha gente interesada) la mayor parte de la literatura está escrita en inglés o alemán, sirva entonces este pequeño artículo como introducción a la estructura de las increíbles flores de las orquídeas.

S.T.

 

 

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